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CONDUCTA FRENTE A UNA ULCERA PEPTICA


El primer paso hacia el tratamiento de la úlcera péptica es un adecuado diagnóstico, y le sigue luego la terapéutica, a menudo de tipo combinado.

Aunque los síntomas parezcan decirlo todo y las sospechas de que un paciente tenga una úlcera péptica puedan ser muy grandes, el especialista no escatima las pruebas diagnósticas que, además de permitir la confirmación del cuadro servirán luego para controlar su evolución.

Un doble diagnóstico
Los síntomas  típicos de una úlcera péptica demandan, en realidad, de un doble diagnóstico, el de úlcera péptica y el de infección por H pylori. Los 2 estudios clásicos para el diagnóstico de una úlcera péptica son la seriada gastroduodenal y la endoscopia digestiva alta. En el primer caso, se trata de un estudio radiológico que permite visualizar el esófago, el estómago y el duodeno, luego de que el paciente ingiere una sustancia que es visible por rayos x. Estos estudios brindan imágenes generales que permiten descartar, entre otras cosas, la magnitud del proceso y diferenciarlo (por lo menos en parte) de otros tipos de enfermedades como los tumores del estómago. La endoscopia es el procedimiento de elección en esta época porque permite visualizar en forma directa la lesión, fotografiarla y extraer muestra de tejido para confirmar bajo microscopio de que en efecto la lesión detectada es una úlcera péptica. Se trata de un procedimiento rápido, algo incómodo pero habitualmente indoloro, que se suele practicar con anestesia local y, en ocasiones, con una sedación ligera del paciente. Pero como dijimos que uno de los principales implicados en la génesis de una úlcera péptica es la bacteria H Pylori, es necesario también  identificar su presencia. Existen diversos procedimientos para diagnosticar infección con H pylori y ellos se basan en pruebas sanguíneas, del aliento y de tejidos. Las pruebas de sangre brindan diagnósticos mediante la detección de anticuerpos específicos para las bacterias. La prueba del aliento, por su parte, consiste en administrar al paciente una solución que contiene urea  y un átomo de carbono ligado a ella. En presencia de H pylori, se descompone la urea y el átomo de carbono se elimina por la respiración, lo cual permite su detección. Algunos especialistas afirman que esta prueba puede tener una exactitud que ronda entre el 96 y el 98%. Finalmente, las pruebas de tejidos son muy útiles y pueden efectuarse a partir de material extraído en el procedimiento de la endoscopia efectuado con fines de diagnosticar la úlcera. A partir de estos tejidos el médico puede:

  • detectar la bacteria por una prueba denominada de la ureasa
  • examinar en forma directa a la bacteria
  • proceder a cultivos de H pylori.

Luego del tratamiento, la nueva endoscopia de control permite precisar si la bacteria persiste o si ha sido erradicada satisfactoriamente, lo cual es un índice de eficacia del tratamiento.

Aunque pueda parecer complejo, el diagnóstico de la úlcera péptica es un procedimiento cotidiano para los gastroenterólogos; de esta forma además, se aseguran que el tratamiento se funde en hechos firmes y no sólo en la presunción de que el paciente tiene una úlcera. No demore la consulta con el especialista.

PHX/CCI/0053/16 Editora Médica Digital




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